Masaje infantil: beneficios y técnica paso a paso

Revisor médico: Mayra Angarita Benítez, Psicóloga y Educadora certificada


El masaje piel con piel prolonga las sensaciones de calma y contacto que el bebé vivió en el útero. Es una práctica milenaria que fortalece el vínculo afectivo y estimula el desarrollo emocional y físico del lactante.

Beneficios principales

Incorporar una rutina diaria de masajes aporta múltiples ventajas:

  • Bienestar físico: Alivia cólicos, gases y molestias de dentición. Estimula la producción de endorfinas y oxitocina.
  • Desarrollo neurológico: Mejora la circulación y la maduración del sistema nervioso.
  • Vínculo afectivo: Fortalece el apego seguro y ayuda a los padres a entender las señales corporales del bebé.

¿Cuándo realizarlo?

El momento ideal es durante la "vigilia tranquila": cuando el bebé está despierto, relajado, con respiración regular y movimientos suaves. Evita hacerlo justo después de comer o si el bebé tiene fiebre.

Guía paso a paso

1. Piernas y pies

Es la zona que mejor aceptan al principio. Desliza tu mano suavemente desde el muslo hasta el tobillo (vaciado hindú). Usa tus pulgares para trazar círculos en la planta del pie y masajea cada dedito con suavidad.

2. Abdomen (Especial para cólicos)

Realiza movimientos circulares siguiendo el sentido de las agujas del reloj. La técnica "Sol y Luna" consiste en combinar un círculo completo con una media luna, siempre siguiendo la dirección del intestino para facilitar la expulsión de gases.

3. Espalda

Coloca al bebé boca abajo o de lado. Usa la técnica del "peine": pasa tus dedos abiertos desde los hombros hasta las nalgas con movimientos envolventes, evitando presionar directamente la columna vertebral.

4. Rostro

Dibuja "sonrisas" con tus dedos sobre la zona de la boca y masajea suavemente detrás de las orejas. Esta zona es rica en terminaciones nerviosas y ayuda a relajar al bebé antes de dormir.

Consejos para el éxito

  • Aceites: Usa aceites vegetales naturales (almendras, coco o sésamo) sin perfumes.
  • Pide permiso: Antes de empezar, mira a tu bebé y dile qué vas a hacer. Su lenguaje corporal te dirá si está listo.
  • Ambiente: Busca un lugar cálido, con luz suave y sin ruidos distractores.

"La leche materna alimenta el cuerpo, pero las caricias alimentan el alma."

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